Uno de esos regalos que duerme en la proximidad lectora de los amaneceres, de los insomnios diurnos, de las melancolías del atardecer, de las sombrías noches, sin duda es la Revista Ilustrada de Poesía El Jabalí, originaria de Argentina, de la bella Buenos Aires, condensada en el tiempo de un buen mate y una furia interior de animal certero de asombros.
Cuando una revista logra vencer la temporalidad de nuestras cotidianidades y se convierte en texto básico y no nostálgico, nos muestra un asidero fuerte en sus constructos temáticos y creativos, una densidad precisa, como la que Daniel Chirom proporciona al que se acerca a la revista. Dosis de ensayo y reflexión suficientes, tejidos por los hilos de poéticas en varios idiomas, con un selecto criterio de calidad escritural y hasta traducciones y apuestas al pasado, a los hipertextos en que somos hablados, como para recordar a Roland Barthes.
Algunas escrituras que valoramos en esta edición 18, son las de Francis Chenot, periodista y poeta, fundador de la Casa de Poesía d'Amay, donde la violencia de dos guerras mundiales alcanza a tocar, a lacerar la piel del ojo que vive y ve, y se comunica...
Este humilde poema
es un sobreviviente
de la tribu perdida
La que eligió el exilio
antes que el reino
Y en las noches de los salmos
de los cuáles solo han retenido el tema
nuestros cansados candelabros
no esbozan ninguna esperanza
Dios nos ha olvidado
* En la revista impresa, se halla el texto en francés.
Sandro Barrella, Buenos Aires, 1967. Librero y columnista del suplemento cultural de El País de Montevideo nos deshace todas las formas simbólicas que puede tener el pájaro, ese signo en que se desdoblan nuestros deseos, miedos y por que no, columna vertebral de la condición prometeica del que camina citadinamente en una realidad en que a veces las palabras no son suficiente.
El pájaro de lata sobre la chimenea apagada. Pico rojo
cabeza añil; alas plegadas, corazón y cuerda.
...
Es paloma mensajera. Se ha despojado de iniciativa propia, y reemplazado el yo por un saber que otros pájaros no llegan a explicarse. Llevar, traer. Cruzar la ruta por un lado fino. Ser instrumento. Cunado sopla, el viento amenza con retenerla, demorar la misión. Si no cumple, habrá pérdidas. No para ella, que nada desea...
De los textos que llegan a Daniel, nos referencia a Ana Arzoumanian (Paradiso);
Una sensación de perder el equilibrio sumida como estoy, así arrastrada por todo este afuera de vértigo de ranas o de sapos. Aprendo bien la lección: Nunca nada
está ocioso en mí.
Pero en esa tríadica necesidad del serio lector, de quien busca alimentar su enciclopedia de signos, significantes y sentidos, de aque lector competente, también haya espacio para el ensayo, para la reflexión no barroca, pero suficiente densa para explayar las vicisitudes de la escritura, en nuestro caso, la poética, al reproducir un texto de Joseph Epstein, que centrado en la poesía estadounidense, deja constantes que en otros contextos logra validez, "no importa cuánto se condecore y promueva la poesía, pocos, excepto un círculo muy reducido, la leen". Y claro, algo que sigue siendo una fiesta - MAYO 68 - y algunos, entre los que me clasifico, los más escépticos, nos preguntamos si volverá a repetirse. Una frase que puede seguir siendo consigna y graffiti del momento, antes los espectáculos de la nueva derecha, populista y comprensiva, con sus atrocidades silenciosas como un cáncer, sería aquel texto en los muros de Nanterre, "No puede volver a dormir tranquilo aquel que un a vez abrió los ojos".
Dejé dos meses sin dedicarme a explorar las vías que dejó y mantiene esta revista, para cerrar referencio las traducciones de unos textos dentro del corpus de poemas de Tíbulo, ah, viene a mi memoria aquellas notas que hice en clase de literatura latina para el maestro Jorge Enrique Rojas Otálora; en este caso es el ciclo de Sulpicia, una voz femenina dentro de textos que se dictaminan de un hombre.
18.
¿ Acaso yo no te soy, luz de mi alma, ardiente pasión como creo que hace pocos días lo había sido ? Si alguna vez en toda mi vida cometí una estúpidez de la que confiese haberme arrepentido más es de haberte dejado solo esta noche para disimular mi propio ardor.
* Traducción de Leonor Silvestri.
Ciento veinte páginas de un formato sobrio, pero denso en exploraciones textuales, con la certeza de domir con una fiera, con un Jabalí, que siempre nos dará su fuerza, para la desazón de los otoños mediáticos.
EL JABALÍ
Correspondecia Ugarteche 2855 2Piso.
1425. Capital Federal. Buenos Aires. Argentina
Director: Daniel Chirom.
Gustavo Ortiz
www.estacionpoetas.blogspot.com


